El Cañavate, el torero que rechazó dos alternativas

Publicado el 4 de octubre de 2026, 19:00

Aron Delgado

Madrid

02/10/2026 a las 09:54h

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Hay historias en el toreo que, con el paso de los años, corren el riesgo de quedar escondidas entre carteles, estadísticas y recuerdos de quienes las vivieron. La trayectoria de Jesús Andrés Lucas, “El Cañavate”, guarda precisamente una de esas historias que ayudan a comprender la personalidad y la manera de entender la profesión de uno de los toreros conquenses con más carácter de su generación: llegó a rechazar hasta dos alternativas.

Y lo más interesante es que la propia prensa de la época permite comprobar hasta qué punto aquella posibilidad estuvo sobre la mesa. En un suplemento taurino de abril de 2004, cuando todavía ejercía como novillero con picadores, aparecía un titular que hoy adquiere un valor extraordinario: “El Cañavate quiere tomar la alternativa a final de temporada”. La información explicaba que el novillero conquense se encontraba entrenando intensamente en el campo, pasando por distintas ganaderías de Salamanca y también por Albacete, con el objetivo de afrontar una nueva temporada y preparar el salto definitivo al escalafón de matadores. La crónica hablaba incluso de conversaciones y de nombres que se barajaban para acompañarle en aquella alternativa. Una figura importante podía ser el padrino de aquel día histórico. Es decir, la alternativa no era una ilusión lejana: era una posibilidad real que ya se estaba preparando y que estaba siendo tratada por su entorno taurino.

Crónica de la época de El Cañavate

Pero la historia de El Cañavate no terminó siguiendo el camino que aquella noticia parecía anunciar. Y ahí aparece uno de los capítulos más singulares de su carrera. El torero llegó a tener hasta dos alternativas sobre la mesa y decidió rechazarlas. En un mundo en el que alcanzar la categoría de matador de toros constituye para cualquier novillero una de las metas más importantes de su vida profesional, renunciar a ese paso no es una decisión menor. Supone anteponer una determinada manera de entender la carrera a la inmediatez de convertirse en matador.

Porque El Cañavate siempre tuvo algo difícil de explicar únicamente con estadísticas: personalidad. Su trayectoria estuvo marcada por la búsqueda de su propio camino, por el entrenamiento, por el campo y por una manera particular de afrontar la profesión. La alternativa podía esperar si las circunstancias no eran las que él consideraba adecuadas. Y eso, visto con perspectiva, dice mucho del torero que había detrás del nombre. De hecho incluso se desvinculo de su propio entrono taurino fiel a esa personalidad y así mismo.

La hemeroteca conserva además una imagen extraordinariamente significativa de aquel momento. En la fotografía que acompaña la noticia aparece un joven El Cañavate frente al animal, muleta en mano, en plena preparación. No es simplemente una fotografía de archivo: es el retrato de un novillero que estaba intentando abrirse camino y que ya aparecía en la prensa especializada como un hombre decidido a dar el siguiente paso. El texto recuerda sus entrenamientos en el campo y su preparación de cara a una temporada en la que se esperaba que pudiera alcanzar la alternativa.

Aquel “quiere tomar la alternativa” terminaría convirtiéndose, con el paso de los años, en una historia mucho más compleja y mucho más interesante: querer ser matador no significaba estar dispuesto a aceptar cualquier alternativa.

Y quizá ahí esté una de las claves para entender a El Cañavate. En una profesión en la que muchas veces las oportunidades llegan una sola vez y hay que agarrarlas al vuelo, él fue capaz de decir que no. Dos veces. No porque le faltara ambición, sino precisamente porque tenía una idea muy concreta de lo que significaba cruzar definitivamente esa frontera sin mas, solo para tener un titulo colgado en una pared.

Hoy, cuando se repasa su trayectoria, aquella decisión adquiere todavía mayor dimensión. El Cañavate no fue simplemente un novillero que buscó convertirse en matador. Fue un torero que quiso decidir cuándo, cómo y en qué condiciones debía dar ese paso. Y esa libertad de criterio forma también parte de su historia. El célebre Dorito escribió en la Tribuna de Cuenca sobre este hecho y dijo textualmente: "Rechazar una vez la alternativa a El Juli ya tienes para presumir toda la vida en Cuenca, con dos ya eres una leyenda".

La noticia publicada en abril de 2004 queda así como un documento de enorme valor. Allí está aquel joven Jesús Andrés Lucas entrenando en el campo, preparando su temporada y mirando hacia la alternativa. En aquel momento un novillero con mucha fuerza en la región de Cuenca ya veterano. El tiempo demostraría que el camino sería diferente al que entonces se esperaba.

Dos alternativas rechazadas. Una carrera construida a su manera. Y una historia que demuestra que, en el toreo, tan importante como saber aprovechar una oportunidad puede ser tener el valor de decir que no.