Agustín Serrano, la excelencia en la plata

Publicado el 3 de octubre de 2026, 13:34

Redacción

Madrid

21/09/2026 a las 13:54h.

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Hay toreros cuya historia se escribe a golpe de orejas y puertas grandes, y hay otros cuya trayectoria se construye de una manera mucho más silenciosa, desde la responsabilidad, el oficio, la entrega y la capacidad de ponerse delante del toro cuando más falta hace. Agustín Serrano pertenece a esa segunda estirpe: la de los grandes hombres de plata.

Madrileño y profundamente vinculado a la tauromaquia de la capital, Serrano ha desarrollado durante décadas una carrera como banderillero marcada por la profesionalidad, el conocimiento del toro y una forma muy personal de entender el segundo tercio y la brega. Su nombre ha estado unido durante años a algunas de las cuadrillas más reconocidas del escalafón y, especialmente, a una plaza que conoce como pocos: Las Ventas.

Su trayectoria profesional ha transcurrido prácticamente paralela a una época especialmente exigente para los subalternos. El banderillero no solamente tiene que colocar los pares, sino que debe conocer al toro desde que sale al ruedo, conducirlo, fijarlo, darle los terrenos adecuados y facilitar el trabajo del matador. Es un oficio de precisión y de riesgo, en el que muchas veces el éxito consiste precisamente en que todo salga bien sin que el público llegue a percibir la enorme dificultad que existe detrás.

Y Agustín Serrano ha sido, durante muchos años, uno de esos profesionales capaces de hacer parecer sencillo lo complicado. Las crónicas taurinas fueron dejando constancia de su calidad. En 2008, cuando formaba parte de la cuadrilla de Fernando Cruz, un cronista especializado llegó a definirlo como un banderillero de enorme categoría y destacó su manera de salir al ruedo, siempre con una presencia especialmente torera.

Aquella relación profesional con Fernando Cruz fue una de las más reconocibles de su carrera. Serrano estuvo integrado en su cuadrilla durante años y compartió con el torero madrileño tardes de enorme responsabilidad. En 2012, por ejemplo, se encontraba junto a Cruz cuando este sufrió en Madrid una de las cornadas más graves de su trayectoria. Serrano acudió posteriormente a visitarlo junto a la familia del matador, una imagen que refleja también la dimensión humana que existe detrás de una cuadrilla.

Pero su carrera no quedó limitada a una sola cuadrilla. Su nombre aparece repetidamente en los partes y cuadrillas de importantes festejos celebrados en Las Ventas, demostrando una presencia continuada en uno de los escenarios más exigentes de la tauromaquia mundial. En 2010, por ejemplo, figuraba como banderillero en la cuadrilla de Manuel Jesús “El Cid” durante un festejo en Madrid.

También compartió cartel y profesión con numerosas figuras y toreros de distintas generaciones. En 2017 aparece en la cuadrilla de Francisco José Espada, junto a David Saugar “Pirri”, en una corrida celebrada en Las Ventas. Su oficio pudo apreciarse igualmente en plazas de fuera de Madrid. Las crónicas dejaron constancia de sus labores de brega y banderillas en diferentes escenarios, destacando su conocimiento de los terrenos y su capacidad para resolver las situaciones que plantea cada toro. En Valdemorillo, por ejemplo, una crónica resaltó expresamente la suavidad con la que realizó la brega a un toro complicado, una faceta que explica bien el tipo de subalterno que ha sido Serrano: un hombre pendiente de la lidia y del toro antes que de cualquier protagonismo personal.

Pero si existe un lugar especialmente unido a su trayectoria es Madrid. Las Ventas ha sido durante décadas el gran escenario donde los profesionales de la plata se examinan de verdad. Allí no basta con tener facilidad para las banderillas. Hay que saber lidiar, medir, colocar, correr el toro, entender sus querencias y responder ante animales que muchas veces exigen al máximo a toda la cuadrilla.

Agustín Serrano ha vivido esa realidad durante una carrera extraordinariamente larga. Y también ha conocido la cara más dura de la profesión. En 2015 sufrió una grave cornada en Salamanca, cuando fue prendido por un toro de Montalvo a la salida de un par de banderillas. La herida penetró en la cavidad abdominal y requirió atención médica de importancia. Aquel percance volvió a recordar la dimensión de riesgo que acompaña a los hombres de plata cada vez que saltan al ruedo.

Sin embargo, Serrano continuó adelante. Esa capacidad para permanecer tantos años en activo constituye por sí misma uno de los grandes valores de su trayectoria. La profesión de banderillero exige una condición física y técnica extraordinaria, pero también una enorme fortaleza para afrontar los percances, las tardes difíciles, los cambios de cuadrilla y las distintas generaciones de toreros.

Agustín Serrano supo mantenerse. Y llegó el momento de decir adiós.

El 9 de octubre de 2025, en la plaza de toros de Las Ventas, durante la final del XIII certamen “Camino hacia Las Ventas”, Serrano puso punto final a su carrera. La tarde tuvo además un componente especialmente emotivo: después del festejo, el joven novillero Samuel Castrejón fue quien le cortó la coleta, poniendo simbólicamente el broche a toda una vida dedicada al toro.

No pudo existir un escenario más apropiado para despedirse, Madrid, Las Ventas. El ruedo en el que tantos años había ejercido su profesión. Y delante de una nueva generación de toreros que representa precisamente el futuro de aquello a lo que él había dedicado toda su vida. Su retirada no pasó desapercibida. En 2025, el Foro 3 Taurinos 3 de Almería reconoció a Agustín Serrano con uno de sus galardones por su trayectoria profesional, una distinción que puso en valor una carrera construida durante décadas en las filas de las cuadrillas.

La historia de Agustín Serrano es, por tanto, la historia de un hombre que entendió que también se puede hacer grande la tauromaquia desde un segundo plano. Porque detrás de cada faena importante existe una cuadrilla. Detrás de cada toro bien colocado, de cada brega precisa, de cada par de banderillas ejecutado con limpieza y de cada momento en el que el matador puede concentrarse únicamente en torear, hay profesionales que han arriesgado y trabajado para que ese momento sea posible.

El banderillero es torero. Y Agustín Serrano ha sido torero durante toda una vida. Madrid puede sentirse orgullosa de haber tenido entre sus hombres de plata a un profesional que hizo del oficio, la seriedad y la entrega una forma de entender la profesión. Un torero que recorrió plazas, compartió cuadrillas con distintas generaciones y que terminó despidiéndose precisamente donde tantos años había dejado su huella.

Hoy, cuando su nombre ya forma parte de la memoria de una época, merece ser recordado no solamente por los pares de banderillas que dejó en los ruedos, sino por algo mucho más difícil de conseguir: el respeto de los compañeros y de los aficionados después de toda una vida delante del toro. Y quizá ese sea el mejor premio para un hombre de plata.

Un nombre que durante décadas estuvo ligado al oficio silencioso y fundamental de las cuadrillas y que el 9 de octubre de 2025 dijo adiós al ruedo en Las Ventas, dejando atrás una vida entera dedicada a la Tauromaquia. Una trayectoria que ya forma parte de la historia taurina de Madrid.